MOOC versus elearning

En los últimos meses los cursos masivos abiertos (MOOC) han tomado un protagonismo especial en los sitios web sobre e-learning. En esta editorial de la revista Conectar, se hace una valoración de lo mismos.

En los últimos meses estamos asistiendo a una avalancha de los llamados MOOC’s. Algunos los presentan como una revolución educativa (http://eduskopia.com/los-mooc-la-revolucion-de-la-educacion/) otros como una moda (http://eduskopia.com/los-mooc-la-revolucion-de-la-educacion/), algunos los bendicen y otros no tanto. En cualquier caso, los MOOC, tal como se están desarrollando, tienen un sentido concreto, están cumpliendo una función, y en este sentido, presentan ventajas y limitaciones dentro de la sociedad del conocimiento.

En primer lugar MOOC es el acrónimo en inglés de Massive Open Online Course. En español se puede traducir como Curso On-line, en Abierto y Masivo.

“Traduciéndolo un poco, lo que quiere decir es que es un curso a distancia, accesible a través de internet donde se puede apuntar cualquier persona y prácticamente sin límite de participantes”

(http://innovacioneducativa.wordpress.com/2012/12/14/que-es-un-mooc/)

Sin embargo, los MOOC se están presentando de tal forma, que en palabras de David Wiley (http://opencontent.org/blog/archives/2205) es algo que viola todos los términos de su definición. Así, existe material llamado MOOC que no es masivo, otros que no son cursos (tal como recoge Miguel Zapata-Ros en http://eprints.rclis.org/18452/), y que no son gratuitos.

En cualquier caso, un MOOC parece ser todo aquel material que con el formato de curso más o menos elaborado, se pone a disposición de los individuos (y que mayoritariamente son gratuitos).

Los fundamentos teóricos pedagógicos de los MOOC’s se vinculan al conectivismo. El conectivismo se define como la integración de los principios explorados por la teoría del caos, de redes, la complejidad y las teorías de autoorganización (http://www.elearnspace.org/Articles/connectivism.htm). Sin embargo, el propio conectivismo es criticado por no presentarse como una teoría de aprendizaje. Más bien, el conectivisimo parece ser una amalgama de teorías y enfoques teóricos que confluyen en la explicación de un los fenómenos de la Sociedad del Conocimiento. Con el tiempo, los filósofos de la ciencia serán los encargados de otorgar al conectivismo su carácter, bien como teoría, bien como enfoque epistemológico, o bien como propuesta pasajera.

Al margen de este debate de ideas, desde nuestra opinión, los MOOC’s tal como se presentan ahora en plataformas como Coursera o como Udemy, no son cursos de e-learning. Tomando como metáfora el mundo de los libros, la diferencia de un MOOC y un curso de e-learning es la misma diferencia que la de leer un manual de una asignatura o cursar dicha asignatura. En los dos casos se puede dar aprendizaje, pero solamente en el segundo caso se puede garantizar que existe “enseñanza” (hemos dicho enseñanza y no aprendizaje de forma intencional, puesto que el aprendizaje es algo universal pero no así la enseñanza). Debe tenerse claro que un curso de e-learning implica un proceso único con los dos elementos, la enseñanza y el aprendizaje.

Por tanto, cuando se asiste a un curso e-learning, la persona (alumno) entra a un lugar donde existe un material, una programación, un circuito (más o menos flexible) que implica un principio y un final, acompañado de distintos elementos (tutorías, orientaciones, evaluaciones, etc.).

Por el contrario, cuando se consume un MOOC, es como si la persona fuese a una biblioteca o librería, eligiese un libro por el motivo que fuere, lo empezase a leer por donde le interesase y lo concluyese cuando quisiera. Sin duda, en este proceso habrá aprendizaje, pero no hay garantías de enseñanza (aunque el diseñador del curso haya querido incorporar elementos de enseñanza). La diferencia está, por tanto, en la falta de garantías de que se produzca enseñanza.

Desde esta perspectiva, qué se necesitaría para que se produjese una enseñanza eficiente:

– Tener garantías de que el alumno que consume el MOOC tiene un conocimiento previo suficiente sobre la disciplina, como para garantizar que entiende el contenido. Solamente así, el alumno podrá discernir entre lo útil y lo poco útil del MOOC, lo importante de lo poco importante, o incluso garantizar que realmente comprende el contenido.

– Disponer de un sistema que permita a autoorganización del aprendizaje por parte del alumnado.

– Ofrecer un sistema que permita al alumnado identificar sus errores en el proceso de aprendizaje.

De todo esto, cabe destacar que lo peor que puede ocurrir en un MOOC es que el alumno “malaprenda” el contenido.

En cualquier caso, los MOOC ofrecen una oportunidad de aprendizaje a la sociedad que puede impulsar los niveles formativos de los países. En este sentido, es necesario desarrollar sistemas de valoración que permitan medir su impacto en los próximos años.

(texto de la editorial de la revista CONECTAR de Aidesoc, nº2)

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